domingo, marzo 31, 2013

Intro-Ride (Lana del Rey)

Yo estaba en el invierno de mi vida,
y los hombres que conocí a lo largo del camino fueron mi único verano.
Por la noche me quedaba dormida con visiones
de mi misma bailando,  riendo y llorando con ellos.
Tres año seguidos de estar en una gira mundial interminable,
mis recuerdos sobre ellos eran lo único que me sostenían
y mis únicos verdaderos momentos felices.
Yo era una cantante, no muy  popular,
que una vez tuvo el sueño de convertirse en una poeta hermosa.
Pero después de una serie de eventos desafortunados
vi mis sueños truncados y divididos
como un millón de estrellas en el cielo por la noche
que yo había deseado una y otra vez.
Brillante y rota.
Pero realmente no me importó,
porque yo sabía que se necesitaba conseguir todo
lo que siempre quisiste 
y luego perderlo para saber que es la verdadera libertad.
Cuando la gente que conocía se había enterado 
de lo que estaba haciendo, de como había vivido
me preguntaban el porqué.
Pero no sirve de nada hablar con gente que tiene un hogar.
Ellos no tienen idea de lo que es buscar
seguridad en otras personas.
Tener un lugar donde puedas recostar tu cabeza.
Siempre he sido una chica inusual.
Mi madre me dijo que tenia un alma de camaleón.
Sin brújula moral que apunte hacia el norte.
Sin personalidad fija.
Solo una indecisión interior que era tan grande
y tan vacilante como el océano.
Y si dije que no tenía intención de convertirme
de esta manera, estaría mintiendo.
Porque yo nací para ser otra mujer.
Yo no pertenecía a nadie.
Que pertenecía a todos.
Que no tenía nada.
Que quería todo.
con un fuego por cada experiencia
y una obsesión con la libertad.
Que me aterrorice hasta el punto
que ni siquiera podía hablar.
Y me empujó hacía un punto nómada de locura
que me deslumbró y me mareo.



El cielo está en cualquier lugar


Antes de que la última palabra haya salido de mi boca, me besa.
Me doy la vuelta entre sus brazos hasta que quedamos cara a cara, después le rodeo el cuello con los brazos mientras los suyos se apoyan en mi cintura, por detrás, y tiran hacia él. Dios, me da igual que esto esté mal, que esté rompiendo todas las reglas del mundo occidental, me da igual todo porque nuestras bocas, que se habían separado por un momento, han vuelto a encontrarse y todo menos eso es superfluo y deja de importar.
¿Cómo puede funcionar la gente cuando se siente así? ¿Cómo se atan los zapatos?
¿O conducen coches?
¿O manejan maquinaria pesada?
¿Cómo puede continuar la civilización cuando pasan estas cosas?




"If someone finds me attractive, God bless them"  

M.K.

sábado, marzo 30, 2013

"Demorar la ruptura sólo prolonga la agonía. Es como quitarse una tirita: si lo haces con brusquedad, duele más, pero el dolor dura menos tiempo".


Es extraño... aún sabiendo que tiene que terminar, cuando termina, siempre sientes ese remordimiento inevitable de "¿hice lo correcto?".


miércoles, marzo 27, 2013

Día...La verdad no se que día es. Creo que ha pasado casi una semana y nadie en casa aún se atreve a preguntarme sobre ti. Supongo que han de sospechar o han de pensar que estamos enojados. Nadie ha mencionado tu nombre, sin embargo, todo me recuerda a ti. Espero que estos días se me pasen pronto y cuando pueda hablar de ti sea con una enorme sonrisa. Se feliz, por favor.


viernes, marzo 22, 2013

Todas las historias por muy buenas que sean terminan algún día. La nuestra no fue la excepción.


Raquel - Álex José Recoder



Raquel me había citado en un bar céntrico. Llegó tarde, mientras yo miraba para otro lado, y se sentó sin saludarme.

¿Qué vas a tomar? –le pregunté.

-Nada. Sólo vengo a decirte que he tomado una decisión.

-Bueno, bueno.

-Te lo digo en serio, no puedo casi ni andar. Es un lastre muy pesado.

Me señaló los pies. Algo parecido a un cordón umbilical nacía de sus talones y desembocaba en una bolsita translúcida. Sonrió débilmente. Me agaché para comprobar qué había dentro de aquella bolsa, y descubrí que estaba yo, o mejor dicho, una imagen de mí. Había más hombres, alguna mujer, y masas de color que no supe interpretar.

-Creo que tendrías que ir al médico –observé.

-Vete tú al médico.

Ahora era ella quien miraba a mis pies. Noté una tirantez.

-Últimamente –reflexioné sobre la marcha – me cuesta demasiado ir a los sitios. No por pereza, es como un cansancio que...

-No me expliques lo que ya sé –me interrumpió -. Podrías contarme algo nuevo. Nunca me cuentas nada nuevo.

Puso su bolso sobre la mesa y sacó unas tijeras.

-¿Qué vas a hacer?

-¿Tú qué crees?


Colocó las tijeras junto al nacimiento del cordón y lo cortó. Apenas salió una gotita de sangre. El tejido del apéndice empezó a palidecer.

-¿Qué tal? –dije.

No contestó, sino que me ofreció las tijeras.

-No seas cobarde –dijo.

Tras dudar un momento, corté el cordón. No me hizo daño.
Nos pusimos en pie con nuestras bolsitas en los brazos y salimos del bar.

-¿Qué vas a hacer con esto? –le pregunté.

-Pues tirarlo a la basura.

No encontré ningún motivo para no hacer lo mismo. Escogimos una papelera cualquiera y pusimos los dos lastres dentro. Estaban grises, y la piel que las recubría se había secado.

-Ya nos veremos –dijo al despedirse.

-Llámame –contesté -. Cuando quieras.

Nos alejamos de allí, cada cual por su lado, y no la he vuelto a ver más.


Fuente: www.conplumaypapel.com

lunes, marzo 18, 2013

domingo, marzo 17, 2013

No se como sentirme, no se que debo pensar o como actuar. No se si debo correr hasta que mis piernas no aguanten más o esconderme como niño pequeño. No se si debe respirar o dejar de hacerlo. No se que pasa en mi. No se si debo escoger o simplemente dejarme llevar. No se, no se, NO SE!